CLAUSEWITZ Y LA CONVENIENCIA

Carl Von Clausewitz fue un general prusiano que combatió en las guerras napoleónicas y a día de hoy es considerado como el teórico militar más importante de la edad moderna.

Muy habitualmente alguien plantea una situación en la que ambas partes involucradas ganan. Un mundo mercantilizado como el nuestro basa su legitimidad y atractivo en la posibilidad, cuando no certeza, de ganancia mutua en la mayoría de circunstancias.

Clawsewitz, en su libro “De la guerra” plantea lo siguiente, razonando sobre la conveniencia o no de la espera en cuanto a que un general lance un ataque con su ejército: partiendo de dos ejércitos enfrentados, puede que se dé una situación donde a uno de ellos le convenga a priori atacar (por ejemplo por un desabastecimiento inminente que le fuerce a encontrar nuevas vías) y al otro le convenga defender. Pero también se puede dar el caso en el que los dos se vean en la conveniencia, a priori, de esperar y retrasar la acción lo más posible, por ejemplo, cuando ambos van a recibir refuerzos y suministros en el corto-medio plazo.

Pues bien, Clausewitz plantea que esta última conveniencia común es mera ilusión, pues un enfrentamiento de cualquier tipo siempre se basa en confrontación de la fuerza de cada agente; para esta confrontación no prima la fuerza absoluta, sino la fuerza relativa. Así, en el caso anterior, siempre a uno de los dos oponentes le convendrá más retrasar la acción que al otro, pues tendrá más ganancia si lo hace; y por tanto dicho “otro” ante esa perspectiva habrá de cuidarse de forzar la acción (atacar) lo antes posible pues según la pausa avance su poder relativo disminuye y también sus posibilidades de vencer en el encuentro.

A estas alturas algunos habréis pensado que estas tesis de guerra nada tienen que ver con nuestros tiempos de paz, pero ¿Acaso la paz conlleva la ausencia de confrontación? Claramente no, la paz es simplemente acotar esa confrontación bajo unas normas, una legalidad, unas conductas que consideramos aceptables. En un acto comercial ambas partes tienen por simple objetivo su ganancia, y eso es sin duda una confrontación de intereses, y por tanto, de voluntades y de poderes.

Y precisamente por ser confrontación se aplica nuestra conclusión, no en la espera o premura al actuar, pero sí en la conveniencia o no conveniencia de un trato, acuerdo o consenso. Siempre dicho consenso conlleva una ganancia mayor para una parte y menor para otra, que queda en desventaja respecto al comienzo aun cuando crea que su ganancia neta es positiva.

Cada vez avanzamos más hacia las soluciones consensuadas y dejamos a un lado las unilaterales, pero sea cual fuere la forma contenedora la acción subyacente es siempre confrontación de intenciones. Y sea pues cualquiera de las dos formas , bajo el desarrollo natural de las circunstancias y por mucho que se nos presente la melosa idea de la ganancia mutua, si por llevarnos hoy algo en lugar de nada a la boca o al bolsillo ponemos en entredicho nuestra posición, descubriremos mañana que lo que ayer tratábamos en igualdad hoy lo hacemos en desventaja.

Jorge
@jorge_aero

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