Retrato del artista adolescente

…Can you hear me, Major Tom? Can you hear me, Major Tom? Can you hear me, Major Tom?

De repente, despertó de su ensimismamiento con un bostezo sordo jamás pronunciado por sus labios, como si sus neuronas se desperezasen pero requiriera demasiado esfuerzo hacer llegar la orden, sinapsis tras sinapsis, a sus músculos faciales. En cambio, sí encogió los ojos, cansados, resignados, apáticos tras la apatía típica de un sábado de septiembre. La fatiga hace mella incluso las primeras semanas; más aún, cuando no existe esa excitación que el trabajo intenso y desmedido genera.

Estiró los dedos de la mano izquierda para asir su móvil. Con la derecha lo encendió y arrastró la pestaña de Twitter para refrescar las novedades:Amarillo indio

Esbozó una pequeña sonrisa. Le encantaba el arte conceptual, la unión más radical entre poesía, estética y subversión. Quizás echaba en falta una cara más humana en el arte actual, tan fácil de desvincular del día a día del ciudadano medio encorsetado y rodeado de buitres y jilgueros, gris. Si hasta Bansky tiene un parque temático ─se dijo.

A su derecha, sobre la cama, un par de camisetas arrugadas, unos gayumbos a medio poner y un libro de Joyce. En la pared desnuda y blanca casi se puede reflejar la decepción pintada en su nerviosa frente. La crisis de los veinte, dramas de salón.

El móvil no suena. Hoy no se sale. Ayer tampoco salió y es que Megaciudad no invita a la diversión despreocupada en septiembre. No, al menos, cuando tu cuenta corriente está al borde del rubor. La matrícula universitaria ─suspira─ vaya losa.

El poprock catala y levantino por el que ha sustituido al Camaleón no le anima demasiado. Tamborilea un poco con el puño sobre la escritorio del Ikea. Han desindexado su disco favorito de Neil Young del Spotify, un recopilatorio. No tiene hambre. Ha comido demasiado. Se pregunta si es eso, si ya mordió la manzana demasiadas veces…

Recorre un rato más su discografía, ésa que le pide el cuerpo. Aun así, todos los temas parecen grabados a destiempo, desenfocados. Aparta las camisetas arrugadas y la ropa interior y sienta a Joyce sobre la mesilla. Se tira en la cama a pensar. Y piensa en la tectónica de placas y en…y le asalta la imagen de un gran lobo iluminado por los faros de un coche en medio de Megaciudad y se tira en la cama a pensar y piensa en la tectónica de placas y le asalta la imagen de un gran lobo iluminado por los faros de un coche en medio de Megaciudad y se tira en la cama a pensar y piensa en la tectónica de placas y le asalta la imagen de un gran lobo iluminado por los faros de un coche en medio de Megaciudad y se tira en la cama a pensar y piensa en…

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